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LA FAMILIA ESPIRITUAL

"Reina de la Paz, completamente tuyos -

 a Jesús a través de María"

Las oraciones que acompañan de forma especial nuestro camino

Son oraciones que nos unen entre nosotros y nos hacen sentir parte de un pueblo en camino.
 

1) Oración a San Miguel Arcángel

2) Consagración a María, Madre y Reina del Universo y a Jesucristo, Rey del universo

3) Consagración al Corazón ardiente de San José, custodio del pueblo de Dios

4) La oración sencilla, atribuida a San Francisco de Asís

5) Fórmula para el bautismo en el Espíritu Santo y fuego

Fórmula para el bautismo en el Espíritu Santo y fuego

Fórmula para el bautismo en el Espíritu Santo y fuego
 
Elegid un nombre masculino y uno femenino, por ejemplo María y José. Entonces dices: "María, José, yo te bautizo en el nombre del Padre (+), del Hijo (+) y del Espíritu Santo (+)".
No es necesaria el agua bendita.
 
(En signo (+) se dibuja en el aire la señal de la cruz, como hace el sacerdote en la bendición)
 
 
Para mejor profundización del contenido que hemos expuesto, os recomendamos nuestros libros y sitio web, donde encontraréis explicaciones detalladas e indicaciones sobre cómo ponerse en contacto con nosotros.
 
Rezamos continuamente por todos vosotros y por este pueblo del que os hemos hablado, de modo que actúe diligente, protegido del mal y alcance su meta en la creación nueva que nos espera a todos nosotros.
 
Al saludaros fraternalmente, os dejamos con las palabras y la bendición de San Miguel Arcángel:
 
"En cada época Dios se ha formado en la Tierra un pequeño resto, un pueblo  humilde que ha permanecido fiel a su ley de amor y vida: es el pequeño rebaño del que habla Jesús, (Lc 12,32) por amor del cual Dios ha perdonado muchos pecados en esta humanidad y por amor del cual realizará sus proyectos también en la Tierra. Los santos, los profetas y los justos que han vivido en vuestro planeta a lo largo de la historia, han abierto el camino para la realización del plan de Dios en la Tierra. Casi siempre despreciados y perseguidos, han ofrecido por vosotros su vida y su sufrimiento, alejando los castigos que vuestra humanidad merecía justamente. Como está escrito: "...Dios los ha probado y los halló dignos de sí, los ha probado como el oro en el crisol y le han sido agradables como la ofrenda de un holocausto"; (Sab 3,5-6). Su sacrificio, permitido por Dios, no ha sido en vano y esto se verá claro al final de los tiempos.
 
También hoy este pequeño rebaño está presente en la Tierra; está unido a Dios y a sus instrumentos y trabaja en el silencio, en medio de las dificultades de un mundo pagano, sin fe y sin ley. Es como un brote, pero destinado a crecer. A partir de este brote Dios hará nacer un pueblo nuevo, a través del cual realizará sus planes. Estáis todos llamados a formar parte de este pueblo, porque Dios no tiene preferencias. Para formar parte de él, sin embargo, no es suficiente el entusiasmo: debéis despojaros del egoísmo, de los compromisos y de toda ambición y decidir seriamente y cambiar vuestra vida, vivir de acuerdo con las leyes divinas que Dios ha dado a conocer a través de Jesucristo.
Ahora es el momento en el que todos vosotros, desde el más grande al más pequeño, debe hacer su elección: o bien con Dios o con Lucifer. No perdáis tiempo porque no hay mucho tiempo.
 
... Nada les faltará a los verdaderos hijos de Dios, a cuantos desean ser recapitulados en Cristo para ser nuevas criaturas. Serán instruidos sobre todo lo que les espera: el Espíritu Santo los guiará interiormente a la verdad y recibirán confirmaciones cada vez más fuertes a su debido tiempo. Dios protegerá a su pequeño rebaño ...
 
A vosotros, pequeño rebaño, os digo que no temáis porque Dios siempre os estará cerca. Permaneced en la paz y procurad que en vosotros crezca la fe, la esperanza y el amor. Sed signo de la presencia de Dios entre los hombres de la Tierra que cada vez estarán más confundidos y perdidos. Esto es lo que Dios espera de vosotros. Compete a Dios hacer las grandes cosas; a vosotros, en cambio,  os corresponde ser pequeños y sencillos como los niños que se confían con amor a las manos del Padre. Rezad mucho, y suplicad a Dios que tenga piedad de la humanidad de la Tierra.
Yo os bendigo y bendigo a toda la humanidad de la Tierra, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".

La oración sencilla, atribuida a San Francisco de Asís

La oración sencilla, atribuida a San Francisco de Asís, con la cual nos ponemos en comunión con San Francisco y Santa Clara de Asís para introducirnos en el espíritu franciscano, junto con todos los santos y santas de la orden franciscana. Esta oración es para nosotros un programa de vida, la esencia del espíritu de San Francisco, que hemos abrazado y que queremos vivir. En ella encontramos un compendio de las bienaventuranzas evangélicas: (Mt 5,3-11; Lc 6,20-49)
 
Oración simple de San Francisco
 
Oh Señor,
Haz de mí un instrumento de tu paz:
dónde haya odio, ponga yo amor,
dónde haya ofensa, ponga yo perdón,
dónde haya duda, ponga yo la fe,
dónde haya la discordia, ponga yo unión,
donde haya error ponga yo la verdad,
dónde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tristeza, ponga yo alegría,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz.
 
Maestro, haz que no busque yo tanto
ser consolado, como consolar,
ser comprendido, como comprender,
ser amado, como amar.
Porque es dando que se recibe,
perdonando que se es perdonado,
muriendo que se resucita a la vida eterna.
Amén.

Oración a San José

3) Consagración al Corazón ardiente de San José, custodio del pueblo de Dios. Esta oración también fue dictada por el Arcángel San Miguel a Stefania Caterina:
 
Oración a San José
 
San José, justo entre los justos,
protector de la familia de Dios en todo el universo,
custodia la Iglesia de la Tierra en este tiempo
delicado e importante.
 
Intercede cerca de Dios
para que la Iglesia elija siempre el buen camino,
superando en la paz las dificultades,
las provocaciones y los obstáculos
que el espíritu del mundo le pone delante.
 
Que el fuego ardiente de tu corazón nos inflame de verdadera fe,
de segura esperanza y de amor sublime,
para que podamos recorrer,
junto a ti y a tu Virgen Esposa María,
las rutas difíciles de nuestro tiempo.
 
Guíanos como has guiado al pequeño Jesús,
sosteniéndolo de la mano.
Tú lo has ayudado a crecer y convertirse en hombre.
 
Ayúdanos también a nosotros a transformarnos en verdaderos hijos de Dios,
para gloria y honor de la Santísima Trinidad.
Amén.

Consagración a Jesucristo, Rey del Universo

Consagración a Jesucristo,
Rey del Universo
 
Delante de ti,
oh Jesucristo, Rey del universo,
ponemos todo nuestro ser
y todo lo que nos ha sido confiado.
 
Sometemos a tu poder
real y sacerdotal,
toda la Iglesia universal
que guiarás a la plenitud,
porque tu eres el Pastor
único y supremo.
 
Nadie puede guiar el pueblo de Dios
fuera de ti.
tu estás por encima
de todos los ángeles y Arcángeles,
y de todas las criaturas.
Tú eres Dios Todopoderoso,
Rey y Señor del universo.
 
Recibe nuestra gratitud
por habernos creado,
y por la redención que has realizado.
Gracias por lo que estás haciendo ahora,
para que sea vencido para siempre
el enemigo del bien.
 
Acoge nuestra total consagración a tu Espíritu.
Deseamos ser obedientes a tí,
Rey  nuestro, 
que creas y gobiernas el universo,
y recreas continuamente todas las cosas.
 
Invocamos tu ayuda,
tu protección,
la fuerza de tu Santo Espíritu,
para anunciarte, muerto y resucitado,
sentado glorioso a la derecha del Padre.
 
Que tu Espíritu
nos anime en nuestra misión.
Que llegue a todo hombre de buena voluntad
el anuncio de la vida nueva,
generada
y continuamente renovada
a través de ti. Amén.

Oración a San Miguel Arcángel

1) Oración a San Miguel Arcángel, que está a la cabeza de los instrumentos extraordinarios y de todo el pueblo de Dios presente en todo el universo. Él nos guía hacia la venida gloriosa de Cristo y nos protege con sus coros angélicos:
 
Oración a San Miguel Arcángel
 
Glorioso Príncipe de las celestiales milicias,
Arcángel San Miguel,
defiéndenos en la batalla contra los poderes de las tinieblas
y su espiritual maldad.
Ven a ayudarnos, pues fuimos creados por Dios
a su imagen y semejanza
y rescatados a un gran precio de la tiranía del demonio.
Ruega, pues, al Dios de la Paz
Que mantenga aplastado a Satanás
bajo nuestros pies,
para que no pueda continuar teniéndonos como esclavos.
Presenta el Altísimo, con las tuyas, nuestras oraciones
Para que desciendan sobre nosotros sus divinas misericordias,
y tú puedas encadenar al dragón, la serpiente antigua
y expulsarla al abismo donde ya no
pueda seducir mas a las almas
Amén.

Consagración a María, Madre y Reina del Universo

2) Consagración a María, Madre y Reina del Universo y a Jesucristo, Rey del universo, en comunión con el Arcángel San Miguel y con los instrumentos extraordinarios para inserirse en la comunión universal. Esto es más necesario que nunca, dado que ya ha empezado el último período de preparación al retorno glorioso de Cristo.
El 23 de noviembre de 2007, durante la preparación de la solemnidad de Cristo Rey, San Miguel Arcángel dictó a Stefania Caterina dos oraciones de consagración: una a la Madre y Reina del Universo y otra a Jesucristo Rey del Universo. Dijo que expresan su devoción, y también la oración del Precursor de la venida gloriosa de Cristo y guía del pueblo santo de Dios:
 
Consagración a María,
Madre y Reina del Universo
 
A ti, Reina y Madre del universo,
encomendamos la Iglesia universal,
en vísperas de los nuevos tiempos
y de los nuevos caminos,
que el pueblo de Dios deberá recorrer.
 
Nos encomendamos a ti,
y consagramos a tu Corazón Inmaculado
todos los ángeles, que se postran ante ti,
oh llena de gracia,
como se postró el arcángel San Gabriel.
 
A tu Corazón Inmaculado
consagramos el genero humano entero
en todo el universo,
cada hijo de Dios que busca la vida.
 
Su seno, oh Madre,
genere y nutra
cada hombre de buena voluntad,
cada criatura de Dios.
 
Te encomendamos a vivos y difuntos,
que te miran, con amor y esperanza,
en su camino de purificación
hacia la luz de la verdad
y la plenitud del Paraíso.
 
Te encomendamos todas las criaturas,
generadas por el amor de Dios,
y creados para su gloria.
Que en tu corazón, oh María,
sean transformados,
y se aleje de la creación
el mal de Satanás.
 
Que tu Corazón Inmaculado,
oh Reina y Madre del universo,
sea nuestra fortaleza,
y la prenda de bienes futuros.
Que tu Corazón Inmaculado
sea fuerza y protección
para toda la Iglesia de Dios.
 
Recibe nuestra ofrenda,
nuestro amor y nuestra gratitud.
Nos sometemos
el espíritu que está en ti,
el Espíritu de Dios, puro e inmaculado,
que da vida al universo.
 
Invocamos tu poderosísima protección
para toda la Iglesia universal,
especialmente para aquellos que, en estos tiempos,
recibirán la gracia y la misión
de abrir el camino a la humanidad.
 
Bendita seas
y alabado sea tu nombre
en todo el universo!
Nos encomendamos a ti con plena confianza.
Tu sabrás allanarnos el camino,
porque eres la madre de los tiempos nuevos. Amén.